Tener una doble vida a veces no es fácil, especialmente cuando ya no le puedes contar tus más oscuros secretos a la persona con la que solías compartir todo, para alguien como yo, si no hay sexo no hay relación, así que mi vida estaba desolada y vacía. En linea le comentaba a uno de mis amigos como era que mi novio me tenía abandonado sexualmente, así que se encargó de mandarme a uno sus contactos, me dijo que tenía un culo rico y que cogía bien.
Ni tardo ni perezoso me contactó, era delgado, marcado del cuerpo, moreno y naco naco, con rasgos indígenas, era uno de esos weyes a los que nunca voltearía a ver en el antro. A pesar de su carta de presentación, estaba cargado de testosterona, de calentura sin control y de muchas ganas de hacer todo lo que yo le dijera. Me iba a complacer completamente en cada uno de mis deseos sexuales. Para la ocasión me tomé unos de mis pares de pantimedias favoritos y los metí a mi mochila antes de ir a recogerlo, al llegar a su casa (que resultó estar en la zona más fea y peligrosa de la ciudad) me recibió desnudo y listo para entrar en acción, yo inmediatamente bajé el cierre de mi pantalón y saque mi verga, él se acomodó, me lamió alrededor del glande y me mamó la verga como si de una puta se tratara, se la saboreó como un niño chupa un caramelo duro y enorme para su boca y después de eso saqué las pantimedias de mi mochila y se las pusé. Después lo acomode en 4, su figura era exquisitamente vulgar y bizarra, le clavé la lengua, le mordí el culo, después le dejé ir mi verga caliente hasta que me imploró que regara mi semen en su boca y cara. Como recuerdo le dejé las medias para que se masturbara con ellas cuando quisiera, me subí al coche y regresé con el quejumbroso de mi novio que no tolera a nada ni a nadie (si supiera a donde me ando metiendo).
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